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Todo y nada

Todo y nada

Llega la paz, al final, cuando las pieles se ponen cómodas y la respiración se acompasa. Los relojes descansan y el silencio se oye, de fondo, como las olas de una playa en calma.  No hay prisa, no hay nada.  Sólo manos y miradas que se enganchan. Contando las cosas...