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Lo quiero sencillo.

Sencillo y vivo, como un jardín sin escondites, un paisaje de sonidos o un gesto que te invita.

Sencillo y lento, como el tiempo sin relojes, la lluvia que moja sin empapar o el amor que se respira.

Sencillo y calmado, igual que el sueño de un niño, el calor del sol en invierno o las caricias sin palabras

Sencillo e intenso, como el guiso de las abuelas, las tardes de los pueblos o el agua que se escapa de las fuentes.

Sencillo y directo, como una pasión sin andamios, una espera bajo las sábanas o una mirada sin equívocos.

La sencillez de apagar tus penas con mis manos, de que me encuentres cuando me pierdo, de buscarnos aunque estemos juntos.

Lo quiero sencillo. Sin tirar las horas por la ventana, sin rellenar el día con adornos, sin vaciar el espacio de los buenos silencios.

Sencillo, lo quiero sencillo.